EL IMPACTO DEL VOTO LATINO

De los 23,6 millones de hispanos con derech0 a voto en el país, unos 15 millones se registraron y unos 12,2 millones habrían votado finalmente, una cifra récord.
Washington.- El voto latino resultó más decisivo y masivo que nunca en la elección presidencial en Estados Unidos.
Expertos y líderes comunitarios destacaron el papel crucial de los hispanos en la reelección del presidente Barack Obama, que tuvo un apoyo del 75 % en este grupo.
Los latinos aportaron cerca de una décima parte del total de votos emitidos y, de cada cien hispanos que participaron en la elección, 75 votaron al demócrata y 23 al republicano Mitt Romney.
De los 23,6 millones de hispanos con derech0 a voto en el país, unos 15 millones se registraron y unos 12,2 millones habrían votado finalmente, una cifra récord.
Nunca antes en la historia estadounidense tantos hispanos votaron, y ni un presidente ha recibido tantos sufragios de esa comunidad.
La comunidad hispana no escondió su satisfacción: “es una proporción sin precedentes de participación de los latinos y queda demostrado que los latinos se han convertido en un grupo decisivo a lo largo del país”, proclamó ante la prensa Arturo Vargas, uno de los directivos de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos y Nombrados (NALEO, en inglés).
Los votantes hispanos inclinaron la balanza hacia Obama en los estados donde la elección fue más reñida, como Colorado y Nevada.
En Colorado, donde la diferencia entre Romney y Obama es de tan solo cuatro puntos porcentuales, los latinos aportaron un incremento de 9,5 puntos al demócrata.
En Nevada, donde Obama cosech0 una ventaja de seis puntos, los latinos mejoraron en más de nueve el resultado del demócrata.
Y en el estado con mayor proporción de votantes latinos, Nuevo México, la victoria de Obama fue holgada y los hispanos mejoraron en 22 puntos el resultado del demócrata.
El director ejecutivo de “Mi familia vota”, Ben Monterroso, considera que en 2012 la influencia de los electores latinos ha saltado de nivel estatal al nivel federal.
Para Clarissa Martínez, del Consejo Nacional de La Raza, “cuando los candidatos dan un paso adelante por los temas que preocupan a los latinos y construyen una relación con estos votantes, la comunidad responde en las urnas”.
Es, según los expertos, una de las fortalezas del demócrata Barack Obama para conseguir un 75 % de apoyo entre los latinos.
Los asuntos que más preocupaban esta vez a los votantes latinos fueron la economía y el empleo (53 %), la inmigración (35 %), la educación (20 %) y la sanidad (14 %).
Antes de votar el 66 % de los encuestados dijo que Obama se preocupa por la comunidad latina y un 14 % que Romney lo hace.
Además, seis de cada diez admitieron que las posiciones del republicano en materia de inmigración influyeron negativamente para votar por Romney.
“La posición en inmigración del Partido Republicano le está causando que pierda muchos votos que de otra manera podrían haber recibido”, apuntó Gary Segura, codirector de Latino Decisions.
“Los resultados fueron una fuerte advertencia para los republicanos”, insistió el sindicalista Eliseo Medina. “Es una señal para ellos: si quieren ser un partido de peso en el futuro, necesitan trabajar bien para los latinos y promover una reforma migratoria integral”.
Según estos expertos, las elecciones presidenciales de 2012 demostraron que “el camino hacia la Casa Blanca pasa por los barrios latinos de este país”.
LA DERROTA REPUBLICANA
El exsecretario de Comercio de EE.UU., Carlos Gutiérrez, sugirió que el Partido Republicano debe reformarse, tras perder la contienda presidencial de 2012 en parte por el “miedo de los latinos”.
“La perspectiva que obtuve (de la contienda) es que los latinos tuvieron miedo… tuvieron miedo del Partido Republicano, y creo que ese miedo es el que nos causó la derrota”, afirmó Gutiérrez.
Ese miedo, continuó Gutiérrez, fue producto de la imagen de “xenófobos” y la retórica antinmigrante de algunos líderes republicanos, cuando el Partido Republicano debe más bien “dar la bienvenida a los inmigrantes”.
La derrota del candidato presidencial republicano Romney, en las urnas ha obligado a un intenso debate interno en el Partido Republicano sobre su mensaje y su estrategia electoral hacia las minorías.
El presidente Barack Obama ganó la reelección gracias al apoyo masivo de una amplia coalición de votantes afroamericanos, latinos, asiáticos, mujeres y jóvenes.
Obama ganó con el 75 % del voto latino, frente al 23 % que obtuvo Romney, menos que el 31 % que obtuvo el candidato presidencial republicano, John McCain, en 2008, y el 44 % que consiguió el presidente George W. Bush en 2004.
Tan solo en Florida, un estado clave en la contienda y otrora considerado un bastión republicano, Obama ganó el con el 42 % del voto latino, frente al 39 % de Romney.
Gutiérrez, que fue asesor de Romney, afirmó que éste es un hombre “extraordinario” pero “cometió algunos errores”.
Sin embargo, Gutiérrez, secretario de Comercio bajo la presidencia de George W. Bush, también ech0 parte de la culpa al proceso de primarias republicanas que, a su juicio, obliga a los candidatos a congraciarse con el ala más conservadora del partido.
“Tenemos este proceso de primarias increíblemente ridículo… y la extrema derecha del partido controló el proceso de primarias”, se quejó Gutiérrez.
En el mismo programa, otros líderes republicanos insistieron en que el Partido Republicano no debe abandonar sus principios conservadores que, aseguraron, son compartidos con los votantes latinos.
“Tienen que saber que estamos a favor de la inmigración”, insistió la legisladora republicana Cathy McMorris.
“Tenemos que llevar nuestros valores, tenemos que llevar nuestra visión a cada grupo demográfico”, agregó.
Por su parte, el activista conservador Gary Bauer, uno de varios precandidatos presidenciales del Partido Republicano, consideró que los votantes estadounidenses “no están exigiendo un segundo partido liberal”, en alusión a los demócratas.
Mientras, el exgobernador republicano de Utah y también precandidato presidencial, Jon Huntsman, enfatizó que no se trata de que el país tome un giro hacia la derecha o la izquierda sino de “soluciones a problemas que por ahora permanecen sin solución” por la falta de bipartismo.
En su segundo mandato, Obama afrontará una serie de desafíos en los frentes nacional e internacional, incluyendo la recuperación económica, a corto plazo, y la aprobación en el Congreso de una reforma migratoria integral, una de sus promesas incumplidas con la comunidad latina en 2008.
ACTIVISTAS LATINOS URGEN LA REFORMA MIGRATORIA
Reelegido Barack Obama como presidente de EE.UU., la comunidad latina marcó su hoja de ruta para conseguir lo antes posible que la Casa Blanca y el Congreso promuevan una reforma migratoria que dé una solución a los 11 millones de indocumentados en el país.
En el “día 1″ de trabajo para conseguirlo, un centenar de activistas e inmigrantes se manifestaron ante la Casa Blanca, donde Obama pasó todo el día, y gritaron consignas como “Justicia”, “Aquí estamos y no nos vamos” y “Cumple tu promesa”.
Pero, para que el reelegido presidente cumpla con su promesa de una reforma migratoria integral, los activistas también han iniciado una batalla más silenciosa y a la vez más directa con el Ejecutivo y el Congreso.
Se sienten legitimados por la alta participación electoral de los latinos.
Varias entidades pro inmigrantes ya han enviado una petición a la Casa Blanca para reunirse con el presidente y abordar directamente con él las necesidades de la comunidad inmigrante.
Se combinará con conversaciones con los miembros del parcialmente renovado Senado, controlado por los demócratas, y la nueva Cámara de Representantes, de mayoría republicana, de quien auguran más cooperación.
“El Partido Republicano ve que los cuarenta puntos de ventaja para Obama entre los latinos son la clave para ser presidente y es consciente de que tiene que cambiar de postura con los inmigrantes, si quieren mantenerse en el poder”, declaró ante la Casa Blanca el director de organización comunitaria de Casa Maryland, Gustavo Andrade.
Para Andrade, hay republicanos como el senador Marco Rubio que darán un paso para trabajar por el consenso bipartidista en esta materia.
La hoja de ruta ideal para que la reforma migratoria no vuelva a quedarse en el tintero marca 2013 como año para conseguir la reforma, y como prioridad máxima dar una solución legal a los indocumentados que hay en el país, que se estima que son 11 millones de personas.
Aunque legitimados por los resultados electorales, los latinos tienen más exigencias, según las familias concentradas ante la Casa Blanca.
Pidieron un nuevo giro en las políticas de deportaciones, que suman más de un millón desde que Obama asumió el poder, y ampliar la “acción diferida”, que dio una solución temporal a los jóvenes indocumentados.
“Hay más apoyo que nunca, las familias latinas y afroamericanas y europeas que luchan con nosotros y presionan para que las deportaciones paren”, destacó Veronia Saravia, una joven de 17 años en situación irregular.
La acompañaban, con carteles de “No le voté a usted, voté por nuestras familias”, su hermana Diana y su abuela María Elena Moreno.
“Creo que los ‘dreamers’ (soñadores) piden algo que es muy bueno, piden educación y piden poderla pagar a menor precio”, defendía la hermana, de 10 años.
En su segundo mandato, se espera que el presidente aporte una solución definitiva a los jóvenes indocumentados llamados “dreamers” que vaya más allá de la suspensión temporal de las deportaciones y el permiso de trabajo para ellos que anunció en junio.
“Estoy aquí para decirle a Obama que necesitamos una reforma migratoria, no queremos familias separadas, tengo muchos familiares que están indocumentados”, exigió la abuela, que tiene permiso de residencia, pero no la ciudadanía.