Espionaje
La privacidad, moneda de pago de los servicios “gratuitos” de la Web.
Por Karina Borodnikoff Impacto Latin News

Las revelaciones de espionaje de Edward Snowden – ex asistente técnico de la CIA- a los periódicos The Washington Post y The Guardian, fueron promovidas y recibidas como si la pretensión de “Big Brother” de este y todos los gobiernos norteamericanos fuera una total sorpresa.
Las revelaciones de espionaje de Edward Snowden – ex asistente técnico de la CIA- a los periódicos The Washington Post y The Guardian, fueron promovidas y recibidas como si la pretensión de “Big Brother” de este y todos los gobiernos norteamericanos fuera una total sorpresa.
Había indicios claros (y confirmaciones). Muchos, demasiados…
Hace menos de dos años, las autoridades de protección de datos del Estado de Schleswig-Holstein, Alemania prohibieron el uso de la opción “me gusta” en la red social Facebook. La intención era proteger la privacidad de los usuarios evitando la creación de perfiles muy ajustados que dieran demasiada información.
Los “me gusta” de cada internauta permitieron a un grupo de investigadores del centro de Psicometría de la Universidad de Cambridge desarrollar un modelo matemático con la posibilidad de deducir las tendencias políticas, las creencias religiosas, la etnia, la orientación sexual, gustos y hábitos, con un altísimo porcentaje de acierto.
A comienzos de este año, el F.B.I. admitió públicamente que una de las prioridades del año 2013 era aumentar la capacidad de monitorización, en tiempo real, de servicios como Google, dropbox, voice y Gmail.
Meses atrás, Andrew Weissmann, consejero general del servicio secreto estadounidense, daba claras pistas de la dirección hacia dónde apuntaban la mira. Expuso algunos de los problemas más urgentes de seguridad nacional y de vigilancia, dentro de los cuales remarcó la creciente dificultad para controlar la información que se transmite a través de la red. Dijo que el auge de las redes sociales y del correo electrónico eran dos causas muy importantes en la dificultad de ejercer mayor control.
La Electronic Communications Privacy Act le otorga al F.B.I. la capacidad de interceptar comunicaciones electrónicas, esto no es nuevo. Por otro lado, la Communications Assistance for Law Enforcement Act, norma de 1994, faculta al gobierno de Estados Unidos a obligar a los proveedores de Internet a que les permita instalar herramientas de vigilancia.
Tiempo atrás, Google había hech0 público, a través de declaraciones de su portavoz, Chris Gaither, que ya era posible establecer vigilancia en vivo de comunicaciones, de todos sus servicios, aunque no en toda circunstancia.
En aquella oportunidad, el representante del servicio secreto norteamericano expresó que el F.B.I. estaba buscando mayor poder para exigir la vigilancia, en tiempo real, de todo tipo de comunicaciones electrónicas, no solo de las ya mencionadas como Google y el correo electrónico, sino también de juegos en línea (como la función de chat del Scrabble).
La intenciones y las palabras de Weissmann fueron claras- aunque no por eso legitimadoras de los actos de espionaje- : “Esas comunicaciones se están utilizando para conversaciones criminales“, por lo tanto, dentro de esta lógica, el F.B.I. lo toma como una cuestión de Estado (léase “vale todo”) para aumentar su capacidad legal de actuación y así obligar, presionar, a los proveedores de Internet, que seguramente encontrarán un buen trato que alivie sus penas.
En abril de este año, Julian Assange, fundador de Wikileaks y asilado en la embajada ecuatoriana, acusó a Washington de tener un excesivo control sobre Facebook, Twitter y Google. Dijo textualmente que: “Estos servicios globales se abren cada vez más a la vigilancia de EE.UU.”. Assange denunció que en los últimos años el control de este país se ha incrementado a través de solicitudes de información presentadas por el F.B.I. a varias fuentes de Internet, como las ya citadas.
Hacia fines del 2012, Barack Obama ratificó una extensión de 5 años de la Ley de Vigilancia e Inteligencia Extranjera, que habilita a las agencias norteamericanas a espiar llamadas y correos electrónicos de ciudadanos extranjeros que consideren sospech0sos. Legaliza el espionaje de extranjeros sin obligar a EE UU a pedir una orden judicial o a informar de sus pesquisas a cualquier otro gobierno.
George Orwell se hubiera hech0 un festín político-cibernético si hubiera existido Internet en la época en que escribió la novela “1984”. La red de redes insertada en varios de sus capítulos, arengando el aparato de vigilancia y manipulación. La privacidad, caída de desuso, como moneda de pago de los servicios “gratuitos” de la Web.





























