Washington.- El presidente de EE.UU., Barack Obama, alentó hoy a los estudiantes indocumentados a que sigan compartiendo sus historias de sacrificio con líderes del Congreso, como parte de una campaña de presión a favor de la reforma migratoria que debate el Legislativo.
Obama y el vicepresidente, Joe Biden, recibieron hoy en el Despacho Oval de la Casa Blanca a siete inmigrantes, entre ellos varios jóvenes indocumentados, conocidos como “soñadores” y cuyas familias se han visto afectadas por el combate a la inmigración indocumentada.
Al salir del encuentro, de unos 50 minutos, tanto los estudiantes como los activistas de la coalición Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM, en inglés) expresaron confianza en que el Congreso aprobará la reforma este año.
“Estuvimos compartiendo nuestras historias personales, de nuestras familias, de nuestra lucha como indocumentados. El presidente y el vicepresidente escucharon, comprendieron nuestra lucha”, dijo Diana Colin, cuyos padres emigraron ilegalmente de México a California, donde han establecido una tintorería.
“Dijeron que nos apoyaban y que era muy importante que así como llegamos aquí a contarles nuestras historias, también fuéramos a nuestra comunidad y a miembros del Congreso (…) para ponerle una cara a las estadísticas”, agregó Colin, estudiante universitaria y activista de la Coalición por los Derech0s Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA, en inglés).
En declaraciones, Justino Mora, un estudiante universitario de California cuya deportación fue suspendida bajo el programa de Acción Diferida de Obama, dijo que el mandatario asintió varias veces cuando él le narró los sacrificios de su madre soltera.
“Le contamos al presidente Obama nuestras historias, lo que hemos vivido en EE.UU., el trabajo y sacrificio de mi madre para darnos a mis hermanos y a mí lo mejor (…) que queremos seguir viviendo acá para tener un futuro mejor, y que es importante que los dos (Obama y Biden) sigan luchando” por la reforma migratoria, dijo Mora.
Durante la reunión, Obama reconoció el reto que tienen por delante, pero no hubo discusión sobre estrategias, enmiendas o cronogramas para la aprobación de la reforma migratoria, según los participantes.
La iniciativa incluye una cláusula para la legalización de los “soñadores”, aquellos estudiantes indocumentados que llegaron a EE.UU. cuando eran menores y que se hubieran legalizado bajo la ley del “Dream Act” derrotada en 2010.
Obama ha realizado numerosas reuniones con representantes del movimiento pro reforma en los últimos años, en las que han participado grupos cívicos, empresariales y sindicales, así como líderes de distintas comunidades de fe en todo el país.
El encuentro en la Casa Blanca coincidió con el quinto día de debate de la reforma en el Comité Judicial del Senado, que hoy intentará abordar algunas de las enmiendas más polémicas al plan reformista, incluyendo un aumento de visas para extranjeros en el sector tecnológico y si incluir o no a parejas homosexuales de los indocumentados.
En ese sentido, Mehdi Mahroui, un estudiante marroquí de Nueva York con residencia permanente, pero cuyos padres y hermana afrontan la deportación, señaló: “el Congreso tiene la opción esta semana de seguir separando a las familias o mantenerlas unidas, y espero que hagan lo correcto”.
El Comité Judicial, compuesto por diez demócratas y ocho republicanos, tiene previsto someter a voto la iniciativa antes del fin de semana, con el objetivo de llevarlo al pleno del Senado la primera quincena de junio.
La versión que salga del Senado tendrá que ser armonizada con la de la Cámara de Representantes, que aún no ha presentado su propio proyecto de ley, aunque la pasada semana alcanzó un principio de acuerdo sobre su propia versión de la reforma migratoria.









