Iglesia y Vaticano entre el cielo y Sodoma
Impacto Latin News

La abrupta renuncia del Papa Benedicto XVI a la máxima jerarquía del Vaticano y Sumo Pontífice de los católicos del mundo, en días recientes causó un terremoto moral e incertidumbre entre los cientos de millones de fieles de la iglesia cuya piedra angular es el apóstol Pedro.
Nueva York.- Desde este jueves 28 de febrero, a las ocho de la noche de Roma –dos de la tarde hora del Este de Estados Unidos- Benedicto XVI habrá dejado de ser Papa para convertirse nuevamente en el cardenal Joseph Ratzinger.
La abrupta renuncia del Papa Benedicto XVI a la máxima jerarquía del Vaticano y Sumo Pontífice de los católicos del mundo, en días recientes causó un terremoto moral e incertidumbre entre los cientos de millones de fieles de la iglesia cuya piedra angular es el apóstol Pedro.
Tenían mucha razón, ya que desde hace varios siglos –exactamente desde Gregorio XII en 1415- no renunciaba un Papa al sillón cuasi divino del Vaticano, y solo se le cambiaba cuando moría y se nombraba a su sucesor en medio de la expectación mundial.
‘Vatileak’
Pero el Papa Benedicto XVI renunció aduciendo motivaciones de salud. Sin embargo, pocas horas después surgieron versiones que el robo de cientos de documentos papales en 2012 a manos de su mayordomo Paolo Gabriele dejó sembrado un detonante explosivo, ya que habrían sido compartidos a diferentes personas y algunos medios. Aunque el Papa entonces perdonó a su mayordomo, la filtración del ‘Vatileak’ empezó a surgir.
Georg Gänswein, secretario personal y la sombra de Benedicto XVI, tuvo que informar al Papa de la detención del mayordomo, quien luego de ser procesado fue definitivamente separado de su puesto, pero perdonado por el Pontífice.
En el marco de la investigación sobre la filtración de documentos confidenciales, una comisión nombrada por Benedicto XVI y encabezada por el cardenal español Julián Herranz, líder del Opus Dei de España, quien fue prefecto del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos entre 1994 y 2007, y completada por el cardenal eslovaco Josef Tomko y el cardenal italiano Salvatore De Giorgi, arrojó conclusiones escalofriantes.
Los cardenales descubrieron la implicación de destacados miembros de la jerarquía vaticana en luchas intestinas por el poder, el dinero y el sexo, a través de una red de prostitución homosexual. El diario italiano La Repubblica aseguró que Benedicto XVI decidió su renuncia tras haber recibido dicho informe ultra secreto en el que se denuncia una trama de corrupción, sexo y tráfico de influencias en el Vaticano.
No fornicar, no robar

Papa Benedicto XVI renunció aduciendo motivaciones de salud, sin embargo, muchos cren que la causa fue la filtración y escándalo del ‘Vatileak’.
Según el diario, el informe, encargado el año pasado por Benedicto XVI tras las filtraciones de documentos confidenciales y conocido como el escándalo Vatileaks, revela un sistema de “chantajes” internos basados en debilidades sexuales y ambiciones personales.
El texto, de 300 páginas, que se refiere a un “lobby gay” dentro del Vaticano, fue entregado en diciembre al Pontífice. Bajo el título “No fornicarás, ni robarás, los mandamientos violados” el diario sostiene que el cardenal español Herranz, del Opus Dei, ilustró el 9 de octubre pasado al Papa los “asuntos más escabrosos” del informe, en particular la existencia de una “red transversal unida por la orientación sexual”.
El “informe secreto” demostraría que en el propio corazón del Vaticano se estarían violando dos de los sagrados mandamientos: “No fornicarás” y “no robarás”, con una red abiertamente gay.
El diario abunda en el conocimiento por parte de Benedicto XVI del contenido del informe como el que determinó en gran medida su renuncia. Desde principios de abril, justo después de su viaje a Cuba y México, hasta diciembre, los cardenales fueron contando al Papa y solo al Papa el resultado de sus pesquisas.
Por primera vez en el apartamento de Ratzinger se leyó la palabra “homosexual” y también chantaje, más concretamente en latín: “Impropriam influentiam”. Según contempla el informe, de dos volúmenes de casi 300 páginas en dos carpetas encuadernadas en rojo que pasarán directamente al nuevo Papa.
Madeja gay
Según La Repubblica, la comisión cardenalicia entrevistó a decenas de obispos, cardenales y laicos que fueron dibujando la situación actual del Vaticano. Esto es, una confluencia de grupos de poder articulados en función de las distintas congregaciones religiosas o de su lugar de procedencia, pero también de sus apetencias sexuales.
El informe, de unas 300 páginas, hablaría de un lobby gay. “Una red transversal”, según el diario, “unida por la orientación sexual”.
Los papeles son bastante explícitos: algunos cardenales podrían sufrir “influencia externa”, es decir, chantaje, que podría desvelar sus escarceos sexuales con otros hombres. Ya una carta robada de las cámaras secretas en 2012 habló de estas relaciones ocultas aunque omitiendo los nombres: como monseñor Tommaso Stenico, suspendido después de una entrevista televisiva en la que habló de los encuentros sexuales que tuvieron lugar en el Vaticano. Por ejemplo, se denuncia que el político Angelo Balducci amaba estar rodeado de jóvenes coristas de la Santa Sede.
Y, a partir de aquí, el informe que el Papa tendría guardado en la caja fuerte del apartamento pontificio para entregárselo a su sucesor sube sensiblemente de tono. El diario hace referencia a un escándalo que explotó en el 2010 y cuyo protagonista fue Angelo Balducci, de 65 años, hombre de suma onfianza del Papa y por entonces presidente del Consejo Nacional de Obras Públicas con el gobierno de Silvio Berlusconi.
Balducci estaba siendo objeto de una investigación judicial cuando los agentes que le tenían intervenido el teléfono constataron que utilizaba habitualmente los servicios de un nigeriano, Chinedu Thomas Ehiem, cantor de la capilla Giulia de la basílica de San Pedro, para contratar los servicios sexuales de hombres jóvenes, entre los que se incluían seminaristas e inmigrantes indocumentados.
Cónclave y pederastia

Cónclave y pedrastia
El cantante nigeriano presuntamente habría sido un intermediario que buscaba jóvenes, quienes posteriormente sostendrían encuentros homosexuales con Angelo Balducci, asesor de su santidad para visitas de personajes insignes.
La sombra del escándalo de pederastia en el clero se alarga sobre el cónclave que deberá elegir en marzo al sucesor de Benedicto XVI. En los últimos días aumentaron las voces para que el cardenal norteamericano Roger Mahony, ex arzobispo de Los Ángeles acusado de haber encubierto 129 casos de abusos sexuales, no participe de la cita. Pero no es el único bajo sospecha.
Como Mahony -a quien su sucesor en el cargo, José Horacio Gómez, recientemente hizo renunciar a todas sus obligaciones públicas y episcopales-, hay otros “impresentables”, como los definió La Stampa, entre los 116 cardenales electores.
Es decir, purpurados muy cuestionados por su manejo de los crímenes aberrantes que en los últimos años golpearon como nunca a la Iglesia. El cardenal norteamericano Justin Francis Rigali, que en 2011 renunció por límites de edad a la Diócesis de Filadelfia, en los últimos meses de mandato se enfrentó a un informe que lo acusó de no esclarecer acusaciones de pederastia contra 37 sacerdotes, recordó Franca Giansoldati, vaticanista del diario Il Messaggero.
La sombra de Maciel
En Bélgica, la Policía requisó hace tres años la computadora del cardenal Godfried Danneels, también acusado de haber participado del encubrimiento de curas abusadores de niños. Mientras en Irlanda, donde investigaciones gubernamentales sacaron a la luz un cuadro infernal de centenares de casos de abusos a lo largo de décadas en el seno de instituciones religiosas, como orfanatos, escuelas y parroquias, fue implicado el cardenal primado Sean Brady.
El escándalo también salpicó al cardenal australiano George Pell, acusado por asociaciones de víctimas de haber guardado silencio, así como al cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera, acusado por el Tribunal Supremo de Los Ángeles de haber encubierto a un cura que abusó de más de un centenar de menores en Estados Unidos y México. Rivera Carrera también habría brindado protección desde 1997 a Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y pedófilo serial, hasta el punto de abusar de sus propios hijos ilegítimos.
La sombra de Maciel también se alarga sobre otros purpurados, como el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz (secretario personal de Juan Pablo II), el esloveno Fran Rodé y el argentino Leonardo Sandri. Investigaciones periodísticas indicaron que estaban al corriente de la escandalosa doble vida de Maciel, pero prefirieron callar y mirar para otro lado.
Pero Mahony testificó ante un tribunal el sábado pasado antes de ir al Vaticano, y sin darse por aludido del escándalo que lo envuelve, escribió en su blog personal: “Estoy deseando viajar pronto a Roma para dar las gracias al papa Benedicto XVI por su extraordinario servicio a la Iglesia y para participar en el cónclave que elegirá a su sucesor”.
La era Benedicto XVI
Varios expertos en derech0 canónico e historiadores de diferentes partes del mundo coinciden en que el Papa Benedicto XVI llegó al Vaticano con la intención de llevar adelante una política de tolerancia cero contra la inmoralidad y el respeto a los mandamientos sagrados de la iglesia. No pudo hacerlo, pero realizó una política de transparencia que permitió documentar la identidad de muchos sacerdotes abusadores de niños, y hay quienes consideran él se ‘sacrificó’ para que se destape esta situación.
Al momento de recibir su Ordenación episcopal el 28 de mayo de 1977 Joseph Ratzinger tomó este lema, que tal vez dice mucho en lo que cree: “Colaborador de la verdad” y él mismo lo explicó: “Por un lado, me parecía que expresaba la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. Aunque de diferentes modos, lo que estaba y seguía estando en juego era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí este lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad es acallado casi totalmente; pues se presenta como algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, si falta la verdad todo se desmorona”.
El cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, está próximo a cumplir 86 años de edad el 16 de abril, y si bien tendrá una residencia en el mismo Vaticano –luego que deje el Papado- tiene la sui generis libertad de estar cerca de donde nació, en Marktl am Inn, diócesis de Passau (Alemania). O donde pasó su infancia y su adolescencia en Traunstein, una pequeña localidad cerca de la frontera con Austria, a 30 kilómetros de Salzburgo. En ese marco, que él mismo ha definido “mozartiano”, recibió su formación cristiana, humana y cultural.
Tan recientemente como el miércoles 6 de febrero de 2013, en Audiencia General en la sala Pablo VI del Vaticano El Papa-teólogo disertó sobre ‘Yo creo en Dios: el Creador del cielo y de la tierra, el Creador del ser humano’ en la que explicó con profundidad la creación del universo y como se conjuga la fe, religión con la ciencia.
“La creación –sostuvo el Papa Benedicto XVI- se convierte en espacio donde conocer y reconocer la omnipotencia del Señor y su bondad, y llega a ser llamamiento a nuestra fe de creyentes para que proclamemos a Dios como Creador. «Por la fe —escribe el autor de la Carta a los Hebreos— sabemos que el universo fue configurado por la Palabra de Dios, de manera que lo visible procede de lo invisible» (11, 3). La fe, por lo tanto, implica saber reconocer lo invisible distinguiendo sus huellas en el mundo visible”.
Añade: “en la época de la ciencia y de la técnica, ¿tiene sentido todavía hablar de creación? ¿Cómo debemos comprender las narraciones del Génesis? La Biblia no quiere ser un manual de ciencias naturales; quiere en cambio hacer comprender la verdad auténtica y profunda de las cosas. La verdad fundamental que nos revelan los relatos del Génesis es que el mundo no es un conjunto de fuerzas entre sí contrastantes, sino que tiene su origen y su estabilidad en el Logos, en la Razón eterna de Dios, que sigue sosteniendo el universo”.
Continúa el Papa Benedicto XVI: “Hay un designio sobre el mundo que nace de esta Razón, del Espíritu creador. Creer que en la base de todo exista esto, ilumina cualquier aspecto de la existencia y da la valentía para afrontar con confianza y esperanza la aventura de la vida. Por lo tanto, la Escritura nos dice que el origen del ser, del mundo, nuestro origen no es lo irracional y la necesidad, sino la razón y el amor y la libertad. De ahí la alternativa: o prioridad de lo irracional, de la necesidad, o prioridad de la razón, de la libertad, del amor. Nosotros creemos en esta última posición”.
Como corolario a este ‘preview’ del cónclave para elegir al nuevo Papa, Benedicto XVI dijo hace tres semanas sobre el MAL, que hoy –coincidentemente parece – ha tomado cuerpo en muchos curas pedófilos, libertinos y abusadores: “El mal, con su carga de dolor y de sufrimiento, es un misterio que la luz de la fe ilumina, que nos da la certeza de poder ser liberados de él: la certeza de que es bueno ser hombre”.
“Papables” para suceder a Benedicto XVI
El Papa Benedicto XVII nombró a seis nuevos cardenales, uno de ellos un latinoamericano y ningún europeo, durante el V Consistorio que le tocó presidir el último fin de semana en la Basílica San Pedro (El Vaticano), entre los que destaca el arzobispo de Manila, Luis Antonio Tagle, de 55 años, por haber sido señalado por los círculos del Vaticano como un cardenal “papable”.
El nombre de Tagle suena con otros tres cardenales consagrados en años anteriores: el canadiense Marc Oullet (68), el brasileño João Braz de Aviz (65) y el italiano Angelo Scola (71).
Ouellet es prefecto de la Congregación de los Obispos, Braz de Aviz, se desempeña como prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada; y Scola es arzobispo de Milán y tal vez el más favorito si se tiene en cuenta que en una serie de mensajes privados filtrados por el mayordomo del papa Benedicto XVI se menciona que Scola sería el sucesor de Ratzinger cuando éste falleciera.
Los seis nuevos cardenales, a los que Benedicto les impuso el capelo y el anillo cardenalicio son: el citado monseñor Luis Antonio Tagle (55), arzobispo de Manila (Filipinas), monseñor James Michael Harvey (63), Prefecto de la Casa Pontificia y que adelante, por su designación, se desempeñará como Arcipreste de la Basílica Papal de San Paolo Extramuros, con residencia en Roma.
También: Su Beatitud Béchara Boutros Rai (72), Patriarca de Antioquia de los Maronitas (Líbano);Su Beatitud Baselios Cleemis Thottunkal (53), Arzobispo Mayor de Trivandrum de los Siro-Malankares (India); monseñor John Olorunfemi Onaiyekan (68), Arzobispo de Abuja (Nigeria); y monseñor Rubén Salazar Gómez (70), arzobispo de Bogotá (Colombia).