
El presidente Barack Obama, Michael Bloomberg y Andrew Cuomo, alcalde y gobernador de New York, dejaron en claro sus posiciones a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.
El presidente Barack Obama, Michael Bloomberg y Andrew Cuomo, alcalde y gobernador de New York, dejaron en claro sus posiciones a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.
La determinante posición ideológica de estos líderes políticos, acerca de los derechos civiles de los habitantes de los Estados Unidos, pone en evidencia la necesidad de construir una ciudadanía basada en la libre elección sexual de las personas y que esto no sea castigado con desigualdades ante la ley.
Con un claro entendimiento de que aprobar este tipo de uniones no debería ser tema de debate a esta altura de la historia, de que la elección sexual de cada persona debe ser vivida con plenitud, el presidente Obama expresó la “necesidad de un trato justo para todos” y aseguró que “nunca nos ha ido mal cuando hemos ampliado los derech0s y responsabilidades a todo el mundo”.
Esta palabras fueron emitidas en el marco de un acto de recaudación de fondos en Nueva York convocado por la organización Futuro Fund y el Consejo de Liderazgo de la comunidad de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transgénero (LGBT, por su sigla en inglés), el cual participó Ricky Martin, cantante portorriqueño.
Las autoridades de N.Y. realizaron un inmediato y enérgico apoyo a esta importante defensa y avance en los derechos civiles de los norteamericanos. El alcalde, Michael Bloomberg, se mostró optimista respecto a que no se tardará mucho en legalizar el matrimonio homosexual en Estados Unidos. Mediante un comunicado, dejó clara su posición y sus deseos de igualdad recordando que las conquistas civiles en el país han sido una lucha continua cuyos resultados han privilegiado las libertades por encima de la exclusión. “El anuncio de hoy es testimonio de las convicciones del presidente, y se suma a las valientes posiciones que tantos estadunidenses han tomado durante años en nombre de los derechos de gays y lesbianas”’, declaró el funcionario.
En un discurso que realizó pocos días atrás en una universidad de Carolina del Norte enfatizó su postura y condenó que ese Estado haya aprobado recientemente, a través de un referéndum, la inclusión de una prohibición en contra del matrimonio igualitario en la Constitución.
Bloomberg fue uno de los responsables de que Nueva York aprobara una histórica ley que permite el acceso de las parejas homosexuales al matrimonio. Entiende y cree en la diversidad sexual, en la libre elección de los adultos. Sin embargo se muestra un poco pesimista respecto a los avances en cuanto a los más intransigentes en la amplitud de derechos: “Cada generación ha eliminado algunas barreras que existían en contra de la plena participación en el sueño americano. Ese trabajo aún no ha terminado, estamos muy lejos de conseguirlo”. “El referéndum de la semana pasada que prohibió el matrimonio entre personas del mismo sexo demuestra hasta qué punto aún queda mucho trabajo por hacer para garantizar la libertad y la igualdad de todas las personas”, expresó el alcalde.
En el mismo acto universitario dejó bien en claro que no tiene “ninguna duda” de que todo el pueblo norteamericano entenderá en algún momento que “todas las personas y las parejas deben ser iguales”.
Por su parte, el gobernador, Andrew Cuomo, también respaldó la postura del presidente. Durante una conferencia de prensa expresó la necesidad de que todas las personas tengan acceso a los mismos derechos manifestando que es “un importante avance para los derech0s humanos en este país y que hará reflexionar a la gente de Estados Unidos sobre el tema”. “Aplaudo el valor del presidente. Creo que será respetado por la gente de este país”, dijo de manera contundente el gobernador, quien en el 2011 también fue un gran promotor de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en Nueva York.
Es difícil imaginar qué puede estar sucediendo en la cabeza de aquellos que se oponen a que otros vivan con plenitud sus elecciones. Lo que sí queda claro es que las limitaciones de estos “opositores retrógrados” no pueden definir políticas sociales que amenazan libertades y derechos fundamentales, sobre los cuales debe estar basada cualquier sociedad que se precie de digna.




