Inmaculada Tapia

Trabajadoras pioneras en sectores tradicionalmente masculinos como vigilancia y seguridad, procesos de producción en máquinas o químicos, mineras, exploradoras espaciales, científicas y un largo etcétera que las convierte en imagen de lo que muchas han conseguido gracias a su esfuerzo, su dedicación y entrega al trabajo, que ha contribuido a abrir un camino a generaciones posteriores.
Trabajo, una gran parte de la vida de las mujeres está marcada por la necesidad de acceder a un trabajo digno, acorde con su capacidad y con sus necesidades. No todas lo consiguen.
La Organización Internacional del Trabajo destaca en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora la labor de mujeres que han tenido “el coraje de atreverse” y han contribuido a generar “la fuerza del cambio”.
Trabajadoras pioneras en sectores tradicionalmente masculinos como vigilancia y seguridad, procesos de producción en máquinas o químicos, mineras, exploradoras espaciales, científicas y un largo etcétera que las convierte en imagen de lo que muchas han conseguido gracias a su esfuerzo, su dedicación y entrega al trabajo, que ha contribuido a abrir un camino a generaciones posteriores.
FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA
Según informa la Organización Internacional del Trabajo (OIT) las mujeres se han convertido en una gran fuerza laboral, aunque persiste una gran brecha de género que contribuye a lo que se dado en denominar la “feminización” de la pobreza entre los trabajadores.
“A pesar de los progresos, aún hay demasiadas mujeres atrapadas en trabajos mal retribuidos, con frecuencia en la economía informal, sin suficiente protección legal, con poca o ninguna protección social, y con un alto grado de inseguridad”, afirma el Director General de la OIT.
TRABAJO DECENTE
Además, señala que “la promoción del trabajo decente como una herramienta fundamental para responder a la demanda mundial de igualdad de género permitirá avanzar en forma importante para mejorar los ingresos y las oportunidades de las mujeres y ayudar a las familias a salir de la pobreza”.
La situación de las mujeres laboralmente ha mejorado en los útimos 10 años, pasando de un 42,9 a un 47,9% las que trabajan en situación de empleo remunerado.
Lamentablemente, el estudio indica que la situación no ha variado, desde hace tres años, en lo referente a que son mujeres el 60% de los trabajadores pobres que no ganan lo suficiente para superar la línea de la pobreza de 1 dólar diario por persona.
En América Latina y Caribe, la Oficina Regional de la OIT indica que mejora la incorporación de las mujeres al mercado laboral en la región, pero su tasa de participación aún es 30 por ciento inferior a la de los hombres. Además, su desempleo es 1,5 veces al de los varones.
LA EDUCACIÓN EJE DEL DESARROLLO
La educación es el eje sobre el que se vertebra la columna del desarrollo, de ahí que en un informe en 2005 la Asamblea Parlamentaria UE-ACP (África, Caribe, PacÌfico) reclamara a los países en desarrollo que pongan en marcha planes especÌficos para promover la escolarización primaria de las niñas.
La asamblea recordaba que la escolarización de las niñas afronta obstáculos particulares, por factores culturales como los matrimonios tempranos o la discriminación social de la mujer.
Sin embargo, según refiere el informe, “invertir en la educación de las niñas es la estrategia más eficaz de desarrollo, ya que niñas educadas generarán familias menos numerosas y más saludables, y propiciar·n un aumento en la productividad y en la reducción de la pobreza”.
La OIT recuerda que los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecen la consecución de la educación universal primaria, la promoción de la igualdad de género y la autonomía de la mujer como objetivos universales para 2015.
Pero lamenta que la meta de conseguir la igualdad de género en primaria y secundaria para 2015 no se alcanzará en la vasta mayoría de países en desarrollo.
En la actualidad, según denunció la asamblea, 121 millones de niños y niñas no tienen acceso a ningún tipo de escolarización.



