
Delirio y manipulación, la combinación perfecta para alimentar teorías conspirativas retrógradas e irresponsables.
Karina Borodnikoff
La clara postura de algunos miembros del republicanismo contra el avance de la ciencia y el contenido de muchas teorías y resultados de investigaciones, no sólo siguen poniendo en evidencia la capacidad de reflexión obtusa e intransigente de los más conservadores, sino que también intentan debilitar el esfuerzo de los hombres de ciencia en materia preventiva ante muchos daños que podrían ser evitados.
Dos de los principales candidatos republicanos en la carrera presidencial de 2012, Rick Perry; actual gobernador de Texas, y su compañero ideológico Mitt Romney, no tienen ningún reparo en encabezar la articulación de discursos que se construyen desde lugares mucho más cercanos a la ignorancia que a datos empíricos resultantes de la realidad.
Recientes declaraciones de Perry respecto al calentamiento global son tan falaces como injustificables desde cualquier punto de viste. El “iluminado” republicano asegura que hay un sustancial número de científicos que han estado manipulando información al respecto con el objetivo de disponer de más dinero para invertir en sus propios proyectos. Además de negar el calentamiento global y de acusar de malgastar dinero en estas investigaciones, el gobernador de Texas propone bloquear la Agencia de Protección Medioambiental (EPA).
Estos políticos y los defensores de sus teorías no sólo evidencian una profunda ignorancia y falta de responsabilidad cívica frente a los ciudadanos, exteriorizando ridículas teorías de conspiración que pretenden hacer creer que, no sólo la temática del calentamiento global es un medio para estafar financieramente al Estado norteamericano ( y al resto de los Estados de los países que invierten dinero y ponen a sus mejores científicos a trabajar en esta problemática mundial), sino que debilitan los enormes esfuerzos de concientización y educación medioambiental que se llevan adelante desde innumerables organismos nacionales e internacionales.
Los más extremistas (y obtusos) están convencidos de que todo esto también forma parte de un estratégico plan cuyo objetivo final es el de instaurar un único gobierno mundial y controlar la vida de la población.
Jon Huntsman, uno de los candidatos que ha logrado mantener estabilidad psíquica dentro del republicanismo, y otro de los candidatos presidenciales que se perfila para el año próximo, advirtió sobre la el “grave problema” que significa el rechazo de las teorías científicas por parte de sus rivales conservadores y otros miembros del partido político al que pertenece.
“Creo que hay un grave problema desde el momento en que el Partido Republicano deviene en el partido de la ‘anticiencia’, sostuvo Huntsman, ex embajador de Estados Unidos en China -nombrado por el presidente demócrata Barack Obama, en una entrevista para el canal de televisión ABC.
En cuanto a Perry, su falta de lucidez y sentido de ubicación hace que sus actos sean difíciles de juzgar: es decir, si de tan fantasiosos resultan inimputables. Una de sus últimas proezas las desarrolló en una reciente gira en New Hampshire cuando se acercó a un niño para “adoctrinarlo” con su ideología asegurándole que la teoría de la evolución “es una teoría entre otras…tiene muchos fallos. En Texas nos enseñan tanto el creacionismo como la teoría de la evolución y creo que un niño inteligente como tú es capaz de saber cuál teoría es la verdadera”.



